por Gerónimo Elortegui
Eran Riklis se basa en la historia real de una anciana que debió cortar un olivo ubicado en el patio de su casa porque se argumentó que amenazaba la seguridad de un funcionario israelí que era su vecino, para armar una trama con mucho y válido simbolismo, aunque también con varios personajes y situaciones estereotipadas salidas de su imaginación. La vecina se convierte en una mujer palestina más joven (la siempre notable Hiam Abbass) y el árbol en una pequeña plantación de limones.

Lo que sigue son las idas y vueltas con respecto al tema que de a poco van construyendo la alegoría que seguramente debería contar con un enfrentamiento más fuerte entre sus protagonistas, cuyos conflictos en algunos casos terminan resultando increíbles (sobre todo en el caso del papel de la mujer del ministro). Cuando se pone en juego una cuestión básica y manipulable como el patriotismo las cosas tienden a ponerse oscuras y no hay humanismo que valga, gana el extrañamiento y el “o ellos o nosotros” sí o sí. No obstante, como dije al principio, si se lo toma como parábola el filme posee un aspecto valioso.
Título Original: “Etz limon”. Dirección: Eran Riklis. Guión: Suha Arraf, Eran Riklis. Con: Hiam Abbass, Ali Suliman, Rona Lipaz-Michael, Doron Tavory, Tarik Kopty, Amos Lavi, Smadar Jaaron, Amnon Wolf, Linon Banares, Danny Leshman, Ayelet Robinson, Amos Tamam, Loai Nofi, Hili Yalon, Makram Khoury, Michael Warshaviak. 2008.


